sábado, 29 de agosto de 2009

La barba del Borbón

Aún no he podido recuperarme del estado estuporoso, casi comatoso, en el que entré el otro día al ver la imagen del sonriente y morenito Abdalá Zapatero y el falsario Borbón y Borbón. Con lo que al monarca respecta, esa barba de una semana y media es, como mínimo, ridícula.

Ver a un Jefe de Estado haciendo estas chorradas, al estilo del presidente de la República Francesa, es bochornoso. Que la cabeza visible del Estado y de la diplomacia de esta nación aparezca de esta guisa, ya no en una foto posada-robada, sino en un acto oficial con el Jefe del Ejecutivo, es una vergüenza.

Dicen los que dicen que saben que este monarca portugués que sucediera a Franco en la Jefatura del Estado es un gran cumplidor del protocolo. Más aún, han halagado su capacidad de jugar con el protocolo y con la ruptura del mismo, siendo a la vez un buen diplomático y un hombre cercano (al menos a los periodistas). Como yo esto nunca me lo he creído, y menos de este tipo que en tiempos fuera el lacayo de Polanco, tampoco me asombra ahora esta sandez.

Los franceses, que nunca han sido mucho más avanzados que nosotros, tienen al menos el privilegio de que si en las próximas elecciones quieren echar de la cúpula piramidal feudal al presidente Sarkozy pueden hacerlo. Es cuestión de democracia: la mayoría se decanta por una opción de forma más o menos responsable (ya saben, esa eterna alianza entre elección y responsabilidad) y si luego se dan cuenta de que han errado, rectifican, cambian el sentido de su voto y tan amigos. Pero en España... all is different, you know.

En España, desde el invierno de 1975, tenemos al entonces príncipe don Juan Carlos haciendo las veces de Jefe de Estado-monarca. Un Jefe de Estado que vive de su única supuesta renta, el supuesto éxito de la corona el 23-F. Una mentira desde mi humilde parecer, pero lo suficiente para que el hombre que decapitó políticamente a Suárez, que se rindiera ante los zapatitos de Polanco y de Felipe o que liderara líos de faldas convenientemente tapados por la prensa española, pueda seguir ocupando el mismo cargo décadas después.

¿Y si hay gente que discrepamos con el actual modelo de Estado?¿Y si hay quiénes pensamos que es más democrático elegir o cambiar al Jefe del Estado que verlo pacer en el trono?¿Por qué nuestros impuestos tienen que dirigirse fijamente hacia uno de los últimos rescoldos del franquismo? Yo quiero votar, en minoría como algunos piensan, en mayoría como otros pensamos, para que este tipo se vaya de España.

Yo quiero que este tipo se largue, con barba, sin barba, con Bárbara o como le de la gana, pero que se largue. No quiero pagar a lo que la mayoría de mis contemporáneos no han elegido democráticamente. La gente votó un sistema que era necesario en aquel momento, pero nunca votó que eso tuviera que ser perenne, inamovible o insustituíble. Por eso, por democracia y por oportunidad, yo no quiero volver a ver una foto de altos cargos de este país en que uno de sus miembros lleve barba, entiéndaseme bien, de ningún tipo.

17 comentarios:

Andrés Álvarez Fernández dijo...

No es una cuestión de "democracia" si no de elegir un gobierno lo suficiente responsable en sus actuaciones y delimitado en sus funciones. A mí cambiar al Rey por un presidente, un canciller o un alto magistrado al más puro estilo continental no me resuelve nada. Yo defiendo que el poder sea democrático, sí, pero a la vez electivo, es decir, un poder configurado al más puro estilo de la Jeffersonian democracy. Por tanto no estoy a favor de la elección directa de los altos representantes de la nación, menos aún del jefe del ejecutivo y de estado en una república presidencial, cuya elección debería ser directa pero confinada al filtro de un cuarto poder, el Electoral. Como sabrás soy firme republicano, pero para tener una república bananera, populista y gobernada por politicastros me quedo con un Rey mujeriego, castizo y vividor. Dentro de lo peor hay que elegir lo menos malo...

Juan dijo...

Comparto lo que dices. Por cierto, lo que afirmas al final de tu entrada lo dijo un conocido personaje de la revolución norteamericana que luchó contra los británicos... no recuerdo su nombre, pero dijo algo así como que lo que decidieron nuestros padres, no nos vincula a nosotros.
¿Borbones? ¡No, gracias!
Dazibao-Ñ-

Alberto Esteban dijo...

Gracias por los comentarios. Dos cosas Andrés.

En primer lugar, no se puede tener el eterno miedo de que en España, si se instaurara una República, esta va a ser bananera o en su defecto, copia del 31. Para certificar eso habría que probarlo.

Y en segundo lugar, dadas las características de este país, no me fiaría de ninguna oligocracia a la que se le diera la responsabilidad de elegir al jefe del Estado. De lo malo me fío más de 44 millones de ignorantes que de media docena de supuestos sabios. Un ejemplo extrapolable, lo que hace el CGPJ cada día.

Saludos

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Bueno Alberto, viendo el modelo de República que plantean muchos por ciertos lares uno se ha vuelto más pragmático así que la cuestión republicana para mí es circunstancial. Mientras el gobierno sea responsable, limitado en lo horizontal y en lo vertical, electivo, no socave el libre mercado y ampare y proteja la libertad individual yo me doy con un canto en los dientes.

Por desgracia ya sabemos que en España liberales hay cuatro gatos, y para aturar una reedición de la República del 31 o aguantar una república "castelariana" o "canovista" al más puro estilo conservador me quedo como estoy.

Por otro lado, no hablo de "oligocracia" al referirme a la elección indirecta de los altos representantes públicos...contéstame a la siguiente pregunta; ¿Los Estados Unidos de América son una democracia o una república?

Alberto Esteban dijo...

Claro, en el caso de EEUU no hay duda. Es una gran democracia con un sistema republicano. ¿Eso es extrapolable a España? Bipartidismo y república, ¿Viables en España al modelo americano?

Saludos

Republica Rojigualda dijo...

Yo, si es por democracia, antes prefiero que en España haya democracia de una vez (es decir, régimen representativo con separación y contrapeso de poderes), aunque sea con borbones. Y para eso, habría que suprimir el TC, reformar integralmente el CGPJ para que sea un órgano de autogobierno de los jueces, con miembros elegidos por y entre los jueces, prohibir las listas de partido (sean abiertas o cerradas) y la disciplina de partido, vinculando al representante con sus representados, a quienes tiene que rendir cuentas so pena de ser revocado. Sustraer al parlamento la elección del jefe de gobierno, que debe ser elegido por los españoles en circunscipción nacional, sin intermediarios que interpreten lo que ha querido votar el pueblo. Eso incluye también a cualquier otro organismo creado con el propósito de mediatizar la libertad política de los ciudadanos, algo que Montesquieu rechazaba frontalmente. Además de lo anterior, liberalizar los medios audiovisuales, eliminando el sistema de concesiones administrativas, y establecer el uso frecuente de instituciones de democracia directa como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, entre otras muchas cosas. Es decir, básicamente lo contrario de lo que impone la constitución del 78. Y es que solo cuando hayamos asumido que la constitución del 78 es un desastre, se mire por donde se mire, podremos preguntar a los españoles en referéndum sobre la forma de estado, la forma de gobierno y el modelo territorial, cuestión esta última, mucho más urgente que el debate monarquía-república, puesto que el sistema autonómico conduce inevitablemente a la disolución de España.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

No, los Estados Unidos NO son una democracia, son una república de estados o una república federal. Democracia equivaldría entre otras muchas cosas a que el pueblo americano eligiría directamente a su representante supremo. Como sabrás el presidente es elegido por sufragio universal mediante una asamblea de compromisarios estatales llamada Colegio Electoral. América no es una democracia, es una república, democrática, eso sí.

Por otro lado yo soy de los que creen que la república democrática con alternancia de dos grandes partidos es posible. De hecho el bipartismo ya está aquí, si no compárense las composiciones de las diferentes legislaturas generales desde el 1978 hasta la actualidad. Entre los conservadores sólo hay un gran partido, el PP, acompañado de otros partidos "tranversales" y provinciales como CiU, el PNV, CC o incluso el BNG, que a pesar de ser mayoritariamente de izquierdas reúne buena parte del voto nacionalista conservador en Galicia.

Alberto Esteban dijo...

Efectivamente, definir claramente el modelo de Estado es el paso previo a decidir si se instaura una monarquiía o una república. Este sistema que no es ni federal, ni confederal ni todo lo contrario permite tanta ambigüedad que al fin y a la postre sólo sirve para que trinquen más aún de los que lo haría habitualmente.

Saludos

Andrés Álvarez Fernández dijo...

"Sustraer al parlamento la elección del jefe de gobierno, que debe ser elegido por los españoles en circunscipción nacional"

Vaya, ibas bien pero al llegar a este punto me tengo que oponer. La idea de República precisa que el presidente o líder supremo sea elegido por sufragio indirecto con la mediación de un consejo o colegio electoral, conformado por representantes de cada estado que previamente han sido elegidos por el pueblo. Es el modelo americano posteriomente copiado en Hispanoamérica o Francia, con el cual estoy de acuerdo. Hay un artículo muy bueno de un tal Randall Holcombe sobre el Colegio electoral de compromisarios en la historia americana, de fácil lectura y muy interesante.

http://mises.org/story/545

"y establecer el uso frecuente de instituciones de democracia directa como el referéndum o la iniciativa legislativa popular, entre otras muchas cosas." - Totalmente en contra, impensable en un sistema democrático-representativo al estilo jeffersoniano.

"puesto que el sistema autonómico conduce inevitablemente a la disolución de España." - Vaites, y eso que todavía no hemos llegado a los niveles de Alemania (donde los länder legislan en materia civil y penal), América (donde cada estado es una pequeña república en sí mismo, con competencias legislativas en derecho civil, criminal y mercantil, con poder judicial propio, así como policía y milicia...) o Gran Bretaña (donde Escocia legisla sobre cualquier cuestión salvo en defensa, relaciones exteriores y legislación en materia de drogas y armas). Por cierto, la segunda devolución de poderes que planean los británicos intenta imitar al modelo regional-autonómico español, algo que me deja atónito pues no hace más que añadir complejidad a un sistema tan peculiarmente carácterístico como el británico, un modelo federativo asimétrico que entremezcla rasgos unitarios y federales.

pcbcarp dijo...

Buenas, tras mi prolongada ausencia. A mí, la verdad, lo de la barba no me inquieta especialmente. Pero, ¿con qué cara vamos a criticar que Chávez, o Uribe, o Fidel, o Gadafi, o quién sea, trate de perpetuarse, si nosotros tenemos un Jefe de Estado constitucioalmente vitalicio y hereditario?

Alberto Esteban dijo...

Si no es por la barba en sí, y por sí, sino por la actitud (actitudes) de quien teóricamente es la cabeza visible de este país.

Saludos

Republica Rojigualda dijo...

El artículo que enlazas rezuma lo que yo llamo “liberalismo creativo”, que es básicamente esa facción minoritaria de los liberales que creen que una dictadura defiende mejor la libertad individual que una democracia (eso sí, siempre que la dictadura sea afín, si es hostil, entonces son defensores a ultranza de la democracia) y que, dada la imposibilidad de implantar la anarquía, prefieren una monarquía absolutista. Ese tipo de liberalismo tan exótico como esquizofrénico hace que me replantee mi posición sobre las drogas. A lo mejor legalizarlas no es tan buena idea.

Sea como fuere, la tesis del artículo parece ser que defender la libertad es incompatible con atender a las demandas de los electores y que un gobierno es más limitado cuanto más irresponsable sea. Es curioso, porque esos argumentos a favor de gobernar a espaldas de los gobernados, que son poco menos que incapaces, y en defensa de la irresponsabilidad de los gobernantes, que conocen las necesidades del pueblo mejor que el pueblo mismo, son los dos pilares principales de todo régimen oligárquico o despótico regido por una camarilla de iluminados, desde la Unión Soviética hasta la Unión Europea.

Si defiendes que a los electores no se les debe dejar elegir directamente a su jefe de gobierno, porque son débiles mentales y sus decisiones necesitan ser supervisadas por una élite de tutores para evitar que hagan tonterías, de igual forma, deberías defender que tampoco se les puede dejar elegir directamente a sus representantes parlamentarios. Es decir, “las masas” pueden ir a votar, por aquello de legitimar el sistema, pero la última palabra la deben tener siempre las élites tutelares. Curiosa concepción de la democracia liberal, que ya dejaría de ser el gobierno de la mayoría en el respeto a las minorías, para convertirse en el gobierno de la minoría ignorando a la mayoría. Eso, en el mejor de los casos.

Huelga decir que tu propuesta, además de extemporánea e indeseable, es imposible de llevar a la práctica. Convencer a los titulares de la soberanía de la superioridad del sistema presidencialista sobre el parlamentarista sería relativamente fácil, pero sería muy difícil intentar persuadirles de que un colegio electoral permanente (que es lo que en realidad es el parlamento en un régimen parlamentario de partidos) es peor que un colegio electoral temporal, sobre todo cuando para ello se utilizan argumentos de corte aristocrático. Para ese viaje no hacen falta alforjas.

"Totalmente en contra, impensable en un sistema democrático-representativo al estilo jeffersoniano."
Si por Jefferson fuera, no habría existido nunca control judicial de constitucionalidad de las leyes, que es lo que hace que la separación de poderes sea realmente efectiva y lo que convierte a la constitución en verdadera norma suprema. Además, siguiendo tu razonamiento, se pueden hacer observaciones de este tipo: ¿abolición de la esclavitud? Totalmente en contra, impensable en una república jeffersoniana.

¿Sabes cuál es el país en el que más referéndums se hacen por año? No es Suiza, es EEUU. El referéndum es una de las formas más efectivas de limitar la acción del legislador. Los parlamentarios serán muy comedidos a la hora de legislar si ven planear constantemente la sombra del referéndum, que tendría carácter vinculante y podría ser convocado por un reducido número de diputados o por unas pocas miles de firmas. Pero claro, para aceptar esa realidad hay que desprenderse de los prejuicios jeffersonianos que incluso en época de Jefferson carecían de sentido.

Republica Rojigualda dijo...

"Vaites, y eso que todavía no hemos llegado a los niveles de Alemania (donde los länder legislan en materia civil y penal), América (donde cada estado es una pequeña república en sí mismo, con competencias legislativas en derecho civil, criminal y mercantil, con poder judicial propio, así como policía y milicia...) o Gran Bretaña (donde Escocia legisla sobre cualquier cuestión salvo en defensa, relaciones exteriores y legislación en materia de drogas y armas)."
Como demuestran todos los estudios, no hay ninguna región en Europa, ya sea de un estado unitario o federal, que alcance el nivel competencial de Cataluña o Vascongadas. Ningún länder alemán tiene una consejería de relaciones exteriores y abre embajadas por el mundo, ni trata bilateralmente con el estado central. En Alemania la acción legislativa de los länder está muy limitada por la homogenización llevada a cabo por la legislación básica de la federación, que es lo que Gerhard Lehmbruch ha calificado como “der unitarische bundesstaat”.
Los estados de EEUU son “pequeñas repúblicas” porque EEUU es una federación que surgió de confederación. Los estados norteamericanos se unieron voluntariamente a la federación y renunciaron a su soberanía, por eso conservan ciertas reservas de soberanía, lo mismo que Suiza. Es el caso opuesto a España, que nunca ha sido una confederación de estados soberanos preexistentes. Muy al contrario, España era un estado unitario a partir del cual, se estableció desde arriba, un estado federal en el que las autonomías son creación de los estatutos de autonomía, cuya validez reside en última instancia, en ser aprobados por una ley orgánica de las cortes generales. Vamos, peras y manzanas. De todas formas, en la constitución del 78 cabe perfectamente que las CCAA alcancen (y superen) el nivel competencial de los estados de EEUU.

La diferencia con EEUU y otros estados federales, es que en España no existe ese requisito básico sin el cual una federación no se puede mantener: la lealtad federal. Los estados de EEUU no se proclaman a sí mismos como “nacionalidades” y menos aún, naciones, ni utilizan supuestas diferencias identitarias para ganar privilegios, ni educan a sus ciudadanos en el odio a lo común, ni, en definitiva, buscan independizarse de EEUU. Por eso España, nunca podrá ser un estado federal, no ya como EEUU, ni siquiera como Alemania, cuyo fracasado modelo plagiaron de mala manera los padres de la constitución de 1978.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Ey, ey, meu, a modiño...yo no defiendo que los ciudadanos no puedan elegir a sus representantes y mandatarios, simplemente estoy a favor de la democracia representativa en forma de República presidencialista, con una asamblea federa electa directamente por el pueblo y dividida en dos cámaras; la baja representando a la nación y la alta representando a los estados o provincias integrantes de la República. Pero en lo que atañe al poder ejecutivo federal estoy por que sean los ciudadanos quienes voten al presidente y al vicepresidente de entre una lista de candidatos, sólo que el nombramiento ha de ser llevado a cabo por un colegio o asamblea electoral conformado por representantes electos por cada estado o provincia. Nadie habla de tergiversar la voluntad popular, pues en toda la historia de las elecciones americanas el Colegio Electoral ha contravenido en contadas y raras ocasiones la voluntad de la nación. Pero, y a cuento del artículo que enlacé, el sistema republicano no es contrario a la democracia, es más, la República y los principios electivo y democrático de los que hablaba Ferrero son complementarios entre sí, y no excluyentes. De todas formas el concepto de República y el de Democracia no son, en esencia, la misma cosa. Históricamente las repúblicas siempre fueron gobernadas por una aristocracia similar a la de cualquier monarquía, de hecho Venecia fue durante siglos una república en la cual unas cuantas familias representadas en diversas cámaras o asambleas elegían al Dogo. Por Democracia, en cambio, hay que entender lo que se daba en Atenas, un gobierno netamente popular, que en no pocas ocasiones desembocó en una tiranía. Este era el dilema que abordaba a los Padres Fundadores allá por los inicios de la Revolución, lograr que Democraica y Libertad no fueran realidades incompatibles, si no complementarias. Sin embargo en la Constitución federal no se emplea en ningún párrafo, en ningún artículo, el término "Democracia"...por eso mismo surge el Colegio Electoral, para velar por la República y evitar lo que durante los comienzos de la nueva nación se dió en algunos estados, donde las asambleas electas por una mayoría legislaron en contra de las libertades individuales, produciéndose graves alteraciones del orden público. El Colegio Electoral no pretendía ser un sustituto de la voluntad popular, si no velar por el correcto funcionamiento del sistema al igual que el Tribunal Supremo o el Senado. Nótese que al primer presidente de la República, Washington, le fue conferido el poder en un mandato ilimitado.

Finalmente me referiré a toda la cuestión con una frase de Madison; "La democracia ha sido siempre espectáculo de turbulencia. Es incompatible con la seguridad personal y los derechos de propiedad. Siempre ha tenido corta vida y ha muerto violentamente". Obviamente la Democracia de la que habla Madison no es otra que aquel sistema en el que la mayoría impone su dictadura. Ese era el temor de los Padres Fundadores al diseñar el edificio federal, de ahí la razón de un poder que actuase como filtro (no como tela de araña) de la voluntad popular.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Sobre el tema de la democracia directa, siempre lo repitiré, es un peligro conferir la potestad legislativa a las masas. Últimamente hemos escuchado las pretensiones de ciertos sectores de la ciudadanía de convertirse en legislador a cuento del caso Marta del Castillo y la reforma del CP...como dije en cierta ocasión me parece una medida populista y altamente peligrosa el querer otorgar al pueblo la potestad de hacer las leyes a pie de calle...ello no es inconveniente para que el legislador estime importante tener en cuenta, de forma vinculante o no, la opinión popular sobre un determinado proyecto a través de una consulta popular, al estilo de la que recientemente han llevado a cabo en el Estado de California a cuento del "matrimonio homosexual". Caso distinto es la iniciativa legislativa popular, como he dicho impensable en un sistema de democracia jeffersoniana en el que el representante se debe a sus electores; el sistema anglosajón que impone un contacto directo y cercano, esta vez sí a pie de calle, entre el ciudadano y su representante. Por otro lado hay que resaltar que este sistema de consultas populares es viable en una esfera local o regional, pero nunca a nivel federal o nacional.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

En relación a la eterna cuestión federal; el único estado europeo federal que no es miembro de la UE y que admite el ius contrahendi propio de sus entidades federadas es Suíza, opción que no comparto pues en Derecho Internacional los entes subestatales no son responsables internacionalmente de sus actuaciones, con lo cual me parece de todo punto lógico que como irresponsables (internacionalmente) que son los territorios de un estado, no sean éstos si no el gobierno nacional el que conduzca la diplomacia y las relaciones internacionales como representante de todos los estados o provincias.

Hablas de la escasa actividad legislativa de los länder como algo propio de un "estado federal unitario" (no comparto esa idea). Bueno el caso es que en realidad esto se debe a las relaciones con la UE que catalizan un proceso doblemente centralizador y descentralizador. Centralizador por que la integración europea exige elevar competencias antes entendidas en clave local o provincial a una categoría nacional o incluso continental. Descentralizador por que la cooperación transfronteriza, las euro-regiones y la sopaboba de las subvenciones y los fondos FEDER, FEOGA y cia imponen esa dinámica. Sin embargo considero que ese modelo acaba inevitablemente en una tiranía legislativa por parte de la Bundes sobre los länder, pues se acaban por sustraer competencias que por los criterios del interés, la subsidiariedad y la rentabilidad corresponderían a los entes regionales o incluso a los locales. Como estoy en contra de la integración europea y a favor de la descentralización entiendo que el mejor sistema es el federalismo dual.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Por referencias a la "federalización" de España;

¿Acaso España no es una reunión de entidades menores? La España de las cuatro coronas que cantaban los versos de Camões; Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. Decir que España siempre fue un estado unitario es un error histórico...¿No fue Galicia reino separado antes de incorporarse a León, y éste posteriormente fundirse con Castilla? ¿No fueron los señoríos vascos incorporados de forma voluntaria a la Corona de Castilla en la Baja Edad Media? ¿Qué me dices de Cataluña, primero Marca Hispánica bajo el dominio de Carlomagno, luego convertida en una multitud de condados, cada cual un reino en sí mismo, para finalmente unirse con Aragón y fundar la Corona de nombre homónimo? Todos estos territorios convivieron en una misma nación; España, Las Españas o la Hespaña a la que hacían mención los rituales de coronación de los reyes aragoneses (con el afán de crear un nexo espiritual entre la España medieval y la Hispania visigótica y romana), la misma realidad a los efectos, una unión de muchos pueblos en un mismo haz que teniendo por señor al mismo rey mantenían su propio derecho e instituciones. No hubo período de mayor apogeo en la historia de España que éste, cuando el poder real respetaba el derecho de cada reino, de cada pueblo, de cada tierra. Contrapónganse ahora los logros del centralismo y el intervencionismo estatal entre la muerte de Felipe II y el ascenso de los Austrias Menores y sus validos....revuelta en Aragón en 1591 a cuento de la persecución al Justicia Mayor Antonio Pérez, conjuras nobiliarias en Navarra, guerra civil en Cataluña, separación de Portugal, conspiraciones sediciosas en Andalucía, motines en Galicia. ¿Qué tuvieron en común la inmensa mayoría de pronunciamientos y revoluciones del XIX? El fenómeno del Juntismo, tanto a nivel nacional como a nivel regional. ¿Por qué se sublevaron, entre otras razones, Vascongadas, Navarra y gran parte de Galicia, Castilla y Aragón en 1833, 1846 y 1872, al inicio de las Guerras civiles carlistas? ¿En qué medida contribuyó el centralismo a consolidar el régimen de parlamentarismo pretoniano propio la era isabelina y el modelo caciquil de la era alfonsina? ¿Por qué estalló la guerra cubana, la cantonal y la filipina? Las respuestas a todas estas preguntas son testimonio de por qué es bueno tener poderes por debajo del Estado y por que el pueblo español, pese a sentirse desde siempre unido y hermanado en una misma nacionalidad, nunca abandonó la lucha por la autonomía regional.

Podemos estar siglos inmersos en este tipo de discusiones, la verdad es que no me importaría salvo por el tiempo que requiere escribir esto, pero en esta ocasión por mi parte queda todo dicho.