viernes, 7 de diciembre de 2007

Hoy más que nunca, Spe Salvi

Aún no he acabado de desgranar la última encíclica del papa Benedicto XVI, pero en el día de hoy, con tanto dolor y rabia contenidos, es fundamental recordar el mensaje cristiano que encabeza la encíclica papal: salvados por la esperanza.

Dentro de ella me gustaría destacar el siguiente párrafo: "El presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si se lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino".

Es difícil consolar a una familia rota por el dolor, pero este párrafo, al igual que el precepto "la muerte no es el final" debe servirnos para recobrar fuerzas, en todos los sentidos de la vida, y seguir mirando hacia delante, luchando por alcanzar nuestra meta. Ninguno sabemos dónde tenemos nuestro fin, eso sólo Dios lo sabe, pero mientras estemos en este arduo camino debemos luchar por alcanzar nuestra meta en la vida.

Sé que el caso del atentado de ETA y sus interpretaciones pueden estar nubladas por el dolor o por las propias convicciones. Pero en lo que todos coincidimos es en el respetuoso silencio y en la solidaridad que merecen estas familias. No puedo decir si los servidores de la patria son víctimas o no; no puedo rebatir el argumento de pcbcarp. De igual forma mañana yo en un accidente laboral me puedo infectar de hepatitis C o de VIH, y sé que es un riesgo que corro... en cierta forma a los servidores de la patria les pasa lo mismo.

Agradecer una vez más a los habituales visitantes su costancia y a los nuevos visitantes su talante, bien entendido y sin connotaciones zapateriles. Y un mensaje especial para el visitante castellano-manchego, tierra que viera nacer a mi padre: muchas veces las apariencias engañan. Nunca estamos tan lejos ni tan cerca. El que se dice más centrista puede ser el más conservador y viceversa. Al final todo es cuestión de tomarse unos cafés... como dice la canción:la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida...

4 comentarios:

Bl@cK dijo...

Yo no soy muy católico. Más bien sigo la religión o la entiendo a mi manera. De todas formas, que España tenga en un altar a sus caídos.

Todos somos servidores de la Patria en la medida que somos buenos ciudadanos. Un militar, un médico, un juez, un político, un peón, un profesor...todos son servidores de la Nación en la medida que realizan bien su trabajo y buscan a través de él engrandecer a España. Saludos

pcbcarp dijo...

Ya te digo que a lo mejor soy un poco bruto, pero me pasé mi infancia, adolescencia y primera juventud "estudiando el paisaje" cada vez que salía de casa por si había por ahí algún gracioso con la intención de pegarle un tiro a mi padre. Creo que nos entendemos.

Pensador nocturno dijo...

Es verdad que en la vida lo último que se pierde es la esperanza. La esperanza por tiempos mejores que el presente. Un saludo. Buen blog.

Eduardo González García dijo...

La esperanza del que escribe no se puede razonar, tal vez sí intuir. Eso no me impide desear la fe a todos los que son felices con ella.