martes, 15 de septiembre de 2009

El doble rasero del PP

Yo mismo desde este blog he acusado a la actual dirección del partido popular de ser unos hipócritas y de actuar de una forma u otra en función de las circunstancias. En su día comentamos la paradoja de no apoyar el Estatuto de Cataluña y de hacer todo lo contrario con su primo andaluz, o el de recurrir ante el Constitucional la ley de matrimonios homosexuales y casarlos después en ayuntamientos bajo la batuta del PP (dirigidos por los propios alcaldes).

Hoy la paradoja viene a cuento con el caso Benidorm y los choriceos que allí se están produciendo, madre de la tonti-fea de Leire Pajín mediante. Sin embargo las acusaciones vienen de personas con una historia poco higiénica; pero es que claro, llevando décadas en política, habiendo apoyado a todo tipo de líderes y a distintas líneas ideológocas, poco se puede esperar de algunos dirigentes del partido popular.

Hoy El Confidencial de Jesús Cacho publica un artículo escrito por José Luis Lobo que se titula "Rajoy arropó a Zaplana para asaltar la Alcaldía de Benidorm con una tránsfuga del PSOE". En estas líneas que a continuación reproduzco Lobo nos recuerda como el sempieterno Rajoy y el mega man de la gomina Eduardo Zaplana trapicheaban en Benidorm hace unos cuantos años.

La memoria -o mejor dicho: la mala memoria- suele jugar malas pasadas. Y ahí están las siempre útiles -pero tantas veces traidoras- hemerotecas para demostrarlo.

Ayer, Mariano Rajoy afirmó, con tono grave, que el asalto del PSOE a la Alcaldía de Benidorm para desalojar al PP del poder gracias a un tránsfuga popular es "una decisión política profundamente antidemocrática". Y el pasado sábado aseguró, en alusión a la moción de censura urdida por los padres de la número tres socialista, Leire Pajín, y apadrinada por ésta entre bambalinas, que "algo huele a podrido en Benidorm". Hace 18 años, sin embargo, Rajoy no debía pensar lo mismo, porque apoyó sin remilgos una operación idéntica a la que ahora condena. Sólo que entonces la tajada fue para su partido.

Rajoy -por aquella época vicesecretario general del PP- y el resto de la cúpula de Génova, capitaneada por José María Aznar, respaldaron con entusiasmo la moción de censura que, de la noche a la mañana, sacó del anonimato a un tal Eduardo Zaplana y le coronó alcalde de la ciudad turística con el voto de Maruja Sánchez, una tránsfuga socialista súbitamente abducida por quien poco después presidiría la Generalitat valenciana y más tarde llegaría a ser ministro con Aznar. Es más: el propio Rajoy bendijo la operación y arropó al entonces joven aprendiz de político durante una visita a Benidorm.

Fue el 12 de noviembre de 1991. Ese día, Rajoy viajó a Benidorm para presidir la reunión de la Ejecutiva regional del PP de la Comunidad Valenciana. El cónclave se celebró precisamente en Benidorm, y no en Valencia, para respaldar a Zaplana, que diez días más tarde fue investido alcalde tras arrebatar la vara de mando al socialista Manuel Catalán. Éste llegó a calificar a su sucesor de "ave de rapiña" y "político indigno".

Durante aquella reunión apadrinada por Rajoy, el entonces líder del PP en la Comunidad Valenciana y hoy senador, Pedro Agramunt, afirmó que la presencia en Benidorm del enviado de Aznar y de la cúpula regional del partido era una "clara muestra de apoyo absoluto" a Zaplana ante la "situación clarísima de ingobernabilidad" provocada por la deserción de la tránsfuga Sánchez en las filas socialistas. El llamado marujazo estaba a punto de consumarse, y dos sonrientes Rajoy y Zaplana se las prometían muy felices.

Es cierto que por aquel entonces el Pacto Antitransfuguismo aún no se había firmado. Habría que esperar casi siete años más para que el Gobierno -entonces en manos del PP- y 13 partidos políticos suscribiesen, el 7 de julio de 1998, un acuerdo que condenaba la "naturaleza políticamente patológica" del transfuguismo y se conjuraba para impedir que quienes traicionasen a sus siglas pudiesen cambiar las mayorías de gobierno de las instituciones públicas. Pero no es menos cierto que ya en 1991 -y mucho antes- los tránsfugas eran unos apestados políticos cuya conducta repugnaba democráticamente, aunque prácticamente todos los partidos miraban hacia otro lado cuando la deserción beneficiaba a cualquiera de ellos.

Ayer, Rajoy dio un ultimátum a José Luis Rodríguez Zapatero para que le garantice públicamente que los 12 concejales socialistas que han dado el golpe de mano en Benidorm aliándose con el tránsfuga del PP José Bañuls -entre ellos la madre de Pajín, Maite Iraola- no repetirán en un futuro en las listas del PSOE. De lo contrario, advirtió Rajoy, el PP no volverá a asistir a ninguna reunión del Pacto Antitransfuguismo.

¡Oh Dios mío! ¡Qué leen nuestros ojos! ¡Ojiplático estoy! Los que ayer protagonizaban chanchullos en Benidorm hoy se llevan las manos a la cabeza porque sus adversarios políticos (amigos en la intimidad) hacen algo similar a lo que ellos hicieron hace casi dos décadas. ¿Qué demuestra eso? Que la inmensa mayoría de los políticos son unos chorizos. Pero ojo, hay algunos que son decentes y que aún tienen "huevos" para decir lo que piensan, como es el caso de Juan José Güemes, que no dudó en criticar a El País desde sus propias páginas. ¡Ya quisiera Mariano, ya quisiera!

4 comentarios:

José Enrique Carrero-Blanco Martínez-Hombre dijo...

¿Acaso te sorprende? Al menos a mí no me sorprende las contradicciones, ni tampoco los errores estratégicos que en el PP ya es tradicional.

Caballero ZP dijo...

Muy buena información en la que no te falta razón, solo puntualizar una cosa y que conste que no soy defensor de Rajoy como bien sabéis.
Hay que diferenciar entre las dos situaciones, una sucede cuando no estaba firmado el pacto antitransfuguismo y la otra no. Como dices esa moción de censura en la que estaba Zaplana y Rajoy se perpetró en 1991 y el pacto se firmó en 1998.
Como puedes comprobar la diferencia es sustancial, es evidente que el PP de 1991 no iba a quedarse quieto mientras el PSOE hacia lo mismo. Pero voy a ir más lejos en mi alegato de defensa, este mismo año se consumaba una moción de censura en MOS /Pontevedra), lo siguiente es lo que decía el PSOE al respecto:
“El PSOE pedirá en la próxima reunión de la comisión de seguimiento del pacto antitransfuguismo, que se celebrará el 17 de diciembre, que no se permita a la portavoz del PP de Mos (Pontevedra) y a sus concejales, así como al edil no adscrito (antes del PSdeG), Gerardo Alonso, a los que considera "todos tránsfugas", presentarse a unas elecciones bajo las siglas del PP, en cumplimiento de dicho pacto”.
Como todos sabéis el PSOE dejará presentarse a los tránsfugas de Benidorm en las siguientes elecciones bajo las siglas del PSOE, por lo que evidentemente es una tomadura de pelo, pasándose el pacto por el forro, lo mismo que ya hizo con el pacto antiterrorista.
La información de la moción que os hablo la podéis leer aquí
Saludos

Butzer dijo...

PP y PSOE como siempre. Se intercambian los papeles, las poltronas... Pero saben que siempre pillarán cacho.

MARISELA dijo...

es doloroso ver como está el patio: no sabes a dónde dirigir la vista.
Espero que aún hay políticos "salvables". Me gustaría que hubiesen elecciones primarias, como en EEUU: allí se tienen que zapatear las calles y contar con cada voto o no salen. Creo que, aunque tenga sus defectillos, es la más democrática.
Saludso amigos, ya ambos, PP y PSOE, me tiene "hasta el moño". No se cómo voy a poder votar en las próximas elecciones si no respeto a nadie.