jueves, 19 de marzo de 2009

¿Qué opino de las experiencias cercanas a la muerte?

El otro día un amigo me pidió ayuda, dentro de mis limitaciones evidentemente, sobre el tema de las experiencias cercanas a la muerte. Su petición decía así: Alberto, me gustaria que me dieras tu opinión , desde un punto de vista médico y desde un punto de vista personal , de las vivencias ocurridas por esos pacientes que creen ver el tunel y la luz . ¿Sabes de que te hablo? , son las conocidas como "experiencias cercanas a la muerte" y según los médicos es una respuesta del cerebro y al parecer de los ojos (que hacen que se de un efecto "tunel") desde tu punto de vista médico seguro que me dices eso , pero puede haber otra explicación más "paranormal".

En el tiempo en que me he dedicado a la asistencia sanitaria, primero como alumno interno y después como facultativo, he tenido que asistir a pacientes de extrema gravedad, e incluso he tenido que asistir, mismamente la semana pasada, a pacientes en estado agónico y preagónico que finalmente fallecieron por procesos oncológicos irreversibles. Por tanto lo que voy a decir es totalmente subjetivo, es mi opinión personal fruto de mi experiencia y contacto con la muerte de mis pacientes.

El médico sabe con relativa certeza cuándo un paciente está cerca de la muerte, es decir, se encuentra en un estado agónico que puede durar horas e incluso días. Se nota en la cara del enfermo, algo que ya describían los clásicos hace cientos de años. Nariz aguileña, afilamiento de las facciones, ojos hundidos, disminución de la conciencia... datos a veces poco significativos pero que nos dan una idea de que el paciente comienza un camino hacia la muerte.

¿Qué dicen o qué hacen los pacientes durante la agonía? Pues sería difícil de explicar, más que nada porque muchas veces se encuentran bajo el efecto de potentes fármacos que alteran su nivel de alerta y de percepción. Pueden presentar ideas delirantes, alucinaciones e ilusiones...pueden evocar situaciones de la infancia... o simplemente no hacer nada, es decir, estar en un estado agónico sin manifestar nada que sugiera una experiencia cercana a la muerte.

Desde un punto de vista científico es más que probable que todas esas experiencias tengan una explicación química y eléctrica, es decir, al igual que los sueños, son productos del cerebro ante determinadas situaciones o circustancias. Así que los túneles, luces, sensación de bienestar... que algunos pacientes refieren, probablemente se deban a señales químicas, hormonas, o señales eléctricas que como digo pueden desembocar en esta situación.

Nadie puede negar hoy en día, o no debería, la indisolubilidad del cuerpo y alma-mente, es decir, han quedado muy trasnochadas las teorías y postulados que afirmaban que el alma y el cuerpo son cosas diferentes. Esto es un disparate, y el alma-mente no deja de ser una manifestación de las funciones cerebrales. Sin embargo hay que plantearse el concepto de muerte, es decir, determinar si la muerte es un concepto final o un concepto transicional, o sea, si después de la muerte hay algo más o no.

Es difícil entender el significado del ser humano si se elimina la trascendencia de su existencia, es decir, es poco plausible la idea nietzcheriana de que el hombre no es nada trascendente, y que el hombre se inventa un más allá por la inmadurez del mismo, o lo que es lo mismo, el hombre se agarra a cualquier cosa cuando no es capaz de afrontar las situaciones que nos presenta la vida. Yo discrepo abiertamente con este planteamiento.

Yo creo en la trascendencia del hombre, indudablemente, y creo que el hombre tras su paso por esta vida pasa a un estado superior y diferente, siendo la muerte una transición entre ambas situaciones. Entonces, las experienc ias cercanas a la muerte, ¿Son meros resultados de mecanismos cerebrales?¿Es una preparación para el paso al estadio superior? Sinceramente no tengo ni idea, pero sea cual sea la respuesta creo que eso no se contrapone a que la muerte sea una transición hacia otra vida, sea paraíso terrenal, reencarnación o lo que sea.

Por tanto los médicos acompañamos a los enfermos en su agonía y en su muerte, sea realmente transitorio o no ese momento, sin saber exactamente a lo que estamos asistiendo. Unos médicos dirán que asisten farmacológicamente una situación terminal, y cuando acaba la vida acaba la existencia. Otros dirán lo contrario. Pero lo que ninguno negará, y llevamos en este mundo miles de años, es que la muerte y las experiencias que se relacionan con ella, siempre están envueltas en un halo de misterio y de imaginación, que le da un toque encantador a esto de la existencia humana.

10 comentarios:

Fin de los Tiempos dijo...

Duras experiencias las que tiene que ver un médico en semejantes trances. Como dice usted, lo que haya después es lo de menos cuando se puede hacer el final del camino lo más llevadero posible. Y usted es de aquellos que puede hacerlo.

Bendita ciencia

El Espantapájaros dijo...

Vaya, ha sido un escrito de lo más interesante, Alberto. Supongo que deben de ser momentos duros y ciertamente trascendentales. Gracias por haber compartido tu visión profesional sobre ello.

Algún día podrías escribir algo del estilo de "Five patients", de Michael Crichton. Aunque no pertenezca a él, el mundo de la medicina me parece el más fascinante y elevado de cuantos nos rodean.

Tengo dos preguntas que quizá peudas responder. ¿Puede haber un profesor de Medicina que no se dedice a ejercerla en ese momento? ¿Cuándo un médico se especializa en una rama de la medicina? Gracias de nuevo.

Alberto Esteban dijo...

Buenas!!

Pues te diré. Hay algunos profesores de medicina que no ejercen en la clínica, los menos. También ocurre que algunos se jubilan de la práctica clínica y se dedican algún año más a la docencia.

Y lo de la especialización, jeje. Yo me encuentro en ese momento. Cuando te licencias en medicina eres médico generalista. En España para especializarte tienes que hacer el examen MIR, eliges una especialidad y durante 4 o 5 años te formas en un determinado área. Así al acabar ese periodo eres especialista en cirugía vascular, medicina de familia u oftalmología, por ejemplo.

Saludos

Persio dijo...

Admiro vuestra vocación.

Lástima que este sistema sanitario que padecemos saque lo más funcionarial de los médicos y no siempre lo mejor de ellos.

José Enrique Carrero-Blanco Martínez-Hombre dijo...

Artículo muy interesante desde luego.

Y en cuanto a la especialización durante esos cuatro o cinco años, tendrías que decir que son muy duros. Lo que si veo, en tu profesión, es que hay mucho médico con poco ojo clínico. Creo que ven más la pantalla del ordenador que los ojos del paciente. Y así es difícil ejercitar el ojo clínico. Y ya no digamos cuando entras en urgencia para un abceso en el sobaco porque te manda el médico de cabecera, que te hagan todas las pruebas del lote, para al final, después de casi cinco horas, la cirujana anestesie la zona y saje.

pcbcarp dijo...

Muy buenas. Muy interesante postio. Ayer mismo tuve una conversación muy prolongada entre creyentes y nosapientes sobre el tema. Te aseguro que me da muchas ideas tu capacidad para armonizar el pensamiento científico y las cosas que, de momento, están más allá de lo que la ciencia controla. Gracias.

Martha Colmenares dijo...

Excelente tu entrada, Alberto. me deja para reflexionar. Ah! por cierto, me entero que eres médico, que maravilla.
Abrazos, me encantó leerte.

Alberto Esteban dijo...

Mmmm no sabía yo que este tema iba a tener tantos lectores!!

Gracias por las visitas/comentarios

Saludos

MARISELA dijo...

Hola Alberto: vengo de visitar un blog amigo y me encuentro con tu blog. Soy médico, formada en Cuba, especialista en medicina interna (aunque aquí ejerzo de general, urgencias en clínica privada) y me ha gustado mucho el enfoque que le das a un tema por demás peliagudo. Yo ejercí en Cuba 5 años, en un hopital y ver la cara de la muerte es muy doloroso, pero así mismo te digo que es según el paciente. He observado que aquellos que creen en lo trascendente, en Dios (de cuaquier forma y nombre), tienen un paso a la muerte física, diferente. He asistido a muchas religiosas y religiosos allí y aquí y siempre me han enseñado ellos a mí por su forma de estar, por su convicción de que esta vida es un paso hacia otra, diferente, misteriosa, extraña; pero vida al fin. Como médico he leído ´casi todas las teorías habidas y he escuchado relatos y testimonio de personas que han pasado por el coma profundo; es difícil incluso para un científico sustentar cualquier tipo de teoría, por eso, en ese caso muchas veces reconozco "yo sólo se que no senada".
Como católica se, no se cómo, que Dios me conoce por mi nombre y me llamará a Él cuando sea y me recogerá ¿cómo? ni idea, pero lo siento así.
Te visitaré a menudo porque escribes muy bien y es bueno contrastar ideas.

MARISELA dijo...

Al amigo Carrero Blanco: es cierto que actualmente hay mucho médico con poco ojo clínico, eso pasa porque (según mi modesta opinión) se ha pasado del extremo de estudiar clínicamente al paciente ( observar, palpar, percutir,auscultar,en fin, examen físico completo, sin aparatología de por medio) al extremo de escribir en el ordenador, porque es lo que te van a controlar (programas de atención primaria) y ni mirar al ser humano que tienes delante. Y llenarte la cabeza con estudios innecesarios o no escuchar al paciente, que muchas veces sólo busca un oído receptivo.
Yo no me canso de decir que la medicina es ciencia y arte y eso no ha cambiado desde Hipócrates,sólo que se ha ido olvidando y hay mucho médico al que le gusta la bata y el dinero y nada la vocación. Es un poco duro, pero es así.

Lo peor:las administraciones, que se dedican a entorpecer el trabajo de los médicos, poniendo tiempos ridículos de atención en consulta y exigiendo tareas o metas imposibles de realizar. Por lo menos es lo que pasa en Andalucía (es que ella es única). Saludos y gracias por dejarme participar en un tema que me apasiona.